El pedido de la semana pasada por parte del juez Alejandro Catania a seis medios de comunicación para que informen sobre cuáles son los periodistas encargados de escribir sobre la inflación, generó el alzamiento de la polvareda del castillo de la basura- quebrado y apunto de caerse- y que instaló, o al menos hizo el intento, de que la libertad de expresión está en un real peligro.
Acaso, ¿ qué está en peligro, la libertad de prensa o el libertinaje de información? ¿Por qué se instala que todo lo externo al poder ejecutivo es lo benébolo y creíble, y el sector interno o intrínseco del gobierno es falso, corruptible y malo? ¿Quién se encarga de masificarlo y con qué fin? ¿ Con qué fundamentación, sustento teórico o práctico, se sostiene de que el Indec miente y las "fuentes" privadas son las verdaderas, cuando éstas se queman con la ornalla de la credibilidad? ¿La masividad se relaciona en algún punto con los números?
Es tan simple testear que cada medio está en total libertad de expresarse que con sólo tomar un medio, escuchar la radio o ver la televisión se comprueba que la prensa está tan lejos de la censura y tan cerca del libertinaje de expresión mediante el uso de títulos catástroficos, empleando palabras peyoritivas a gobernantes, entre otros modos de " dar a conocer noticias" injuriando y calumniando, pero en 2009 el actual gobierno quitó la despenalización de estos dos delitos en casos de interés público.
No se condice la realidad con las expresiones de los encargados de informar.
Hoy los masivos medios de comunicación están jugando sólo con su pierna hábil, la derecha, dándole interminables pases a sus compañeros del mismo color que están a la diestra, lo cual genera una sola mirada y pierden el contexto de lo que sucede alrededor, en donde la gente los abuchea por atacar con tan pocas ideas, con un juego sucio y elige al otro equipo, que hace un mejor partido dando libertad de juego.
Los espectadores quieren libertad y juego, pero no desean censura a la posibilidad de mirar al otro lado del campo de juego y mucho menos la suciedad, ese mecánismo de interrumpir la realidad para patearla hacia afuera, aunque- menos mal- el juego les sale paupérrimo y la gente arenga por la limpieza y la libertad que sólo un bando la entrega