jueves, 1 de septiembre de 2011

Sobredosis de canalladas

Ayer por la tarde se encontró sin vida al cuerpo de Candela, esta personita que conocimos mediante la tragedia de su desaparición la semana pasada, a 32 cuadras de su casa con aparentes signos de llevar dos o tres días sin vida, lo cual se generaron un sin fin de hechos que volvieron a darme miedo, o no sé, creo que es eso, para no decir lo que mencionó semanas atrás Fito Páez.

Hoy se multiplicaron esos diálogos escuetos en duración pero largos en repercusión: vecinos que se encontraron cuando barrían esta mañana; la panadera con sus clientes mientras llenaba la bolsa de criollitos; el carnicero charlaba indignado con la "gente de siempre"; y así se diversifican los ejemplos. Nada de conversación pero suficientes "fuentes" como para contarle al familiar, al otro vecino, o cualquier que "la panadera escuchó...", " según el carnicero..."," Rosita me contaba...", y así se generó una cadena de eslabones que en su comienzo se ve un logo, ese del canal, radio o diario; un logo amarillo.

Es escalofriante la "espectacularización de los hechos noticiosos", mediante el uso de cortinas similares a películas de terror, con el uso de determinado colores, de imágenes del dolor ajeno, palabras grandes y duraderas ocupando toda la pantalla. ¿ Es necesario seguir generando más dolor? No. Jamás se me ocurriría pedir que no se pase la noticia porque es fundamental informar, pero nuestros masivos medios han sobrepasado los límites, con productores pidiéndole a los pobres noteros que extiendan las salidas desde el lugar de los hechos, con camarógrafos persiguiendo a la madre para ver si llora, lo que al fin y al cabo llevó a hacer un show más que una información, que se contó como tal y no como fue, que es lo que nadie sabe, al menos hasta que hablen la fuente más fideligna y segura que puede tener un cronista: los forenses, y posteriormente la justicia que deberá encontrar a los responsables.

En las redes sociales me encontré "con de todo", y una parte de esta sociedad muy contradictoria, que tanto critica al sistema judicial al aseverar- no sé con qué aspectos teóricos- que es injusta, pero a la vez les piden a los jueces desvalorizados que sean los encargados a futuro- aunque varios piden que sea "ya"- de dictaminar quién deberá morir y quién será absuelto de pena. A ver, si tan inútiles son, cómo podemos poner a juzgar una persona, o peor matar una persona, que después con el tiempo se puede demostrar que era inocente. Otro concepto: ¿quiénes somos nosotros para decir "vos vívis y vos no", más allá de que esa/s persona/s mató/ron a Candela sin importarle/s nada? No es solución volver a la barbarie, a la ley del Talión con el "ojo por ojo, diente por diente": así no hay futuro.

Sé que falta mucho para que termine esta sobredosis de canalladas, pero ya espero marchas multitudinarias a lo largo y ancho del país que serán reproducidas por absolutamente todos los medios, lo cual es fabuloso si se dan en absoluto acompañamiento al dolor de los familiares de esta nena de 11 años, pero nada- ¡eh!- de, al estilo Juan Carlos Blumberg, pedir cambios tan incoherentes al sistema judicial, sin previo estudio, análisis, debates y demás. Estas últimas palabras son cuentas pendientes en nuestro país, por los intereses de unos pocos porque hay informaciones buenas que no son ni registradas, las malas las utilizan para hacer un show, a costas del dolor, que es similar al espectáculo que entregan por la tarde de los chimenteros, para llegar de una manera muy simple a la gente común para que éstos como loros repitan lo que les interesa a ellos política e ideológicamente porque decirlos "crudamente" sería suicidarse ante el público. Por eso, inculcan en los temas cotidianos su ideología nefasta y pre-histórica para beneficiarse. Claro, es más fácil decir por detrás del papel, y las palabras que volver a críticar al sistema de  subsidios, de "porqué tantos beneficios a los negritos; los vagos", y tantas mediocridades que duele.

Esto es una canallada más, ¿ y van?... ante tanta sobredosis de canalladas nada mejor que una ducha de realidad, y un poco de cordura ante una locura, generada por los verdaderos locos.


En memoria de Candela Rodríguez, que en paz descanse.










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